martes, 29 de enero de 2013

Aikido Libre. 4 (El comienzo de los valores)

Hoy, pondremos en practica la vuelta hacia el "matiz" del "uno mismo".

Algunas escuelas de aikido, ya no realizan la "primera parte" o "ejercicio de calentamiento" eso es totalmente respetable y comprensible. Pero, en las escuelas que todavía lo hacen, existe una ligera "paranoia" en un ejercicio muy básico.

Cuando saludamos a el "kamiza", después todos hacemos 3 círculos con las manos y damos tres palmadas. En dicho ejercicio muchos compañeros se molestan si alguien rompe con el "Ritmo" de las palmadas. Es decir, "Si todos damos la palmada a la vez o no" Incluso he conocido gente que se ha molestado por esto.

¿Que ocurre en esta situación? Hemos perdido el "uno mismo" y resulta que la palabra "respeto" se convierte en algo que yo le impongo a los demás, en lugar de empezar por mi mismo. En esas tres palmadas, Ueshiba decía que enviábamos una resonancia al universo y que éste nos la devolvía. (no entraré a decir si esto es cierto o no) pero la cuestión es, que este ejercicio es uno más de los ejercicios respiratorios de la primera parte del aikido. Y entonces mi deber es respirar conmigo mismo. Si algo distrae mi atención ¿de quien es la culpa, del compañero que esta respirando a un ritmo diferente al mio, o de mi mente por distraerse?

Enfin... recuerdo que en algunas clases, acabábamos todos en tan buen estado, que, como resultado de ese "bienestar" palmeábamos al unisono. Pero lo que no se puede consentir, es que ese momento tan espontáneo que viene como resultado de una armonía con nosotros mismos y después, con nuestros compañeros, se convierta en una mera coreografía o en un dogma "esto tiene que ser así, porque sí".

Así pues aikidoka, compañero, hermano mio... Si alguna vez tu felicidad se ve dependiente de tan solo 3 palmadas de un semejante, date cuenta que el problema no está en él, sino en tí mismo.

Que paséis un buen día.

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Colaboración de "Aikido Libre"

"Aikido Libre .3 (la calma aparente)"

Aveces malinterpretamos términos.Quizá, porque el paso de un idioma a otro, distorsiona el mensaje o contexto de una lengua oriental, quizá porque los occidentales, inevitablemente tenemos otra mentalidad. Por ejemplo, cuando hablamos de "calma mental" o "mente en reposo"( refiriéndonos a uno de los "poderes" que tenía Ueshiba, el cual era capaz de anticiparse a un ataque percibiendo la intención). Caemos en el error de pensar que "la mente en reposo" significa "no pensar en nada" o "estar totalmente ausentes de toda función cerebral". Que duda cabe que esto es un concepto extraño y difícil comprender ya de entrada, seas del país que sea. Me gustaría entonces, tratar de explicar bajo mi particular punto de vista, lo que puede ser en realidad, este especial estado mental.

Recuerdo cuando era pequeño y mi padre me enseñó lo que era "la calma aparente" hizo girar una peonza y vi como ésta, cuando alcanzaba su máxima velocidad, se quedaba quieta y en equilibrio. Parecía estar quieta pero en realidad lo que ocurría, era que se movía tan rápido que nuestros ojos no podían seguir dicho movimiento, dándonos la sensación en nuestro cerebro, de que estaba quieta.

Así pues, creo que la diferencia entre "tener un encéfalograma plano" y "no-pensar" está en que no somos conscientes de la gran cantidad de información que nuestro cerebro está procesando.

Para explicarlo de otra manera, pondré otro ejemplo que a todos nos ha pasado y que seguro nos revelará el secreto para lograr éste estado mental. En matemáticas, al principio nos cuesta un mundo hacer una simple multiplicación. Cuando vamos avanzando, entramos en las ecuaciones y a medida que avanza el curso, estas ecuaciones cada vez son más largas y cuesta más despejar la "X". Pero si nos esforzamos, llega un momento en que algunos cálculos se hacen casi instantáneamente en nuestras cabeza. Hemos hecho tantas veces estos cálculos, que el cerebro simplemente ya sabe la respuesta. Problema y solución, se convierten en una sola cosa en nuestra mente. Pero no es debido a que no pensemos, sino, todo lo contrario. Nuestro cerebro piensa tan rápido, que solo somos conscientes de una sensación de fluidez o agilidad.

No sé si me seguís o habéis tenido esta sensación alguna vez (estoy seguro de que si) pero si extrapolamos esto a las artes marciales, quizá el secreto no sea empezar a estar ausentes de todo. Quizá eso sea un error que nos hace caer en las garras de la antropía y el estancamiento. Quizá el secreto sea esforzarse a máximo hasta lograr que nuestra mente viaje tan rápido que solo tengamos una sensación de "calma aparente". A lo mejor no se trata de entrenar el "ki" o unir nuestra respiración con el oponente. Quizá lo que nos hace realmente invencibles (si es que se puede lograr un estado semejante) es la reducción del tiempo de reacción de nuestra mente. No es lo mismo que yo sea capaz de abarcar cualquier movimiento de mi contrario instantáneamente después de que tenga la intención de hacerlo, a que no sea consciente de mi mediocridad e ignorancia, frente a alguien que de verdad quiere hacerme daño.

Que paséis un buen día.

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Aportación de "Aikido Libre"

Espiritualidad y Evasión.

Creer que lo espiritual está reñido con lo físico  es un error muy común  Confundimos espiritualidad con Evasión. El espíritu está en todas partes, en cada acto que realizamos y por lo tanto, nada en este mundo puede dejar de ser espiritual, por muy crudo que pueda sonar. Partiendo de aquí, algo que sirva para evadirnos de la vida cotidiana, es algo anti-espiritual. Significa que nos evadimos de como somos y actuamos ante diversas situaciones. trabajar espiritualmente entonces, significa aprender a conocernos a nosotros mismo y, a partir de ahí  limar esas asperezas o romper esos tabúes  para poder crecer interiormente. Si de entrada nos evadimos de los mecanismos de respuesta que tiene nuestra mente ante tal o cual situación, nuestro trabajo no es espiritual entonces, sino evasivo. Cayendo en el camino de la antropía.

Sabiendo esto, podemos hacernos a una idea de muchas "tonterías" o "tabúes" que no nos son de utilidad para crecer interiormente.

Que paséis un buen día.

Aikido Libre. 2

Un Profesor debe brindar Herramientas a sus alumnos para que puedan valerse por ellos mismos. herramientas, formulas y diferentes puntos de vista, para que el alumno coja lo que le sirve y deseche lo que no.


En lugar de corregir, proponer una visión distinta.


Aceptar a cada alumno tal y como es, saber ver su potencial y ayudarle a aflorarlo.


Y sobre todo, debe desterrar el miedo a que su arte se ensucie o cambie de forma. El profesor debe saber, que su arte siempre será arte, cuando nazca de él mismo. Debe saber que su verdad, es unicamente, su verdad.

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Aportación de "Aikido Libre"

viernes, 25 de enero de 2013

Aclaraciones con el Aikido



A veces pensamos que cuando Ueshiba decía" Hago aikido desde que me levanto hasta que me acuesto" significa que tenemos que aplicar técnicas de aikido e incluso "aikido psicológico" constante mente durante el día. Ejemplo: si un amigo me habla de cuantos
abdominales es capaz de hacer, si alguien comparte conmigo sus conocimientos de ju jitsu etc. Yo siempre tengo que rebatirlo con mis ideales "aikidokas" (Que, por otra parte, no son mis ideales. Solo son cascaras vacías de significado real para nosotros. Únicamente son premisas con las que puedo rebatir a alguien, su diferente punto de vista)

Bien pues esto no es aikido. ¿Acaso le haces "kote gaeshi" a tu pareja cuando te coge de la mano para pasear junto a ti?
La respuesta es obvia. No siempre voy a tener porque aplicar esos conocimientos y esas técnicas tanto físicas como "psicológicas"


¿Cuándo las aplicamos entonces?




Cuando alguien requiera de nuestra ayuda para encontrarse a si mismo. Cuando alguien nos ataca en al calle(en un hipotético caso) Realmente actúa con odio y ese odio surge del miedo y ese miedo surge del deseo y el deseo aparece cuando no somos nosotros mismos en cualquier situación. 

Lo mismo pasa cuando alguien nos pide su ayuda verbalmente. Pero para ello tiene que:

1 Pedírnoslo Directamente : 

       "Oye, me pasa esto... No sé que hacer...¿que opinión tienes al respecto para ayudarme?" 


2 Pedirlo Indirectamente:

       Este ultimo caso, siempre lo sabremos cuando afecta a nuestro 
ser. Ya sea una agresión verbal casi sin motivo "Eres un hijo de puta porque te has rascado la nariz" (Tiene un problema consigo mismo claramente

O bien sea por cualquier otra situación en la que nos demos cuenta REALMENTE de que esa persona tiene un problema consigo mismo y por eso nos agrede psicológica o mentalmente. (Ojo, si tiene razón a lo mejor el problema es nuestro y debemos actuar con humildad y comprender lo, a la vez que aplicamos "Aikido" sobre nosotros mismos primero)

Y así con estos ejemplos, a lo mejor entendemos que el Aikido no es una arma infalible para ser los Perfectos Dictadores,( porque siempre vamos a tener razón) si no que, todo lo contrario, es una herramienta para ser cada día más humanos, cada día más nosotros mismos. 

Que paséis un buen día.


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Aportación de "Aikido Libre"

jueves, 28 de junio de 2012

Dios está en la mente.

En otros textos, ya he comentado mi afición por las artes marciales. Vuelvo a repetir que sólo soy un persona que lleva algunos años practicando Aikido, por si queda alguna duda. Ahora enseguida entenderemos por qué vuelvo a decirlo.


No he podido evitar pensar en Jesús. Jesús de Nazaret, Jesús el libertador, El rey de los judíos, Jesucristo (o Cristo a secas), Jesús el ungido, El hijo del hombre, El hijo de Dios. Como Queráis llamarlo. He puesto los nombres en ese orden intencionadamente. A veces escucho conversaciones entre compañeros aikidocas, leo algún articulo de algún foro o alguna revista "aikidoca" y me doy cuenta muchas veces, que aquellas ramas del aikido que se basan en la filosofía que tenia Ueshiba en sus últimos años, utilizan frases de este para justificar cualquier cosa. Se produce entonces un choque de ideales, que provienen de la misma persona, pero que fuera del contexto, pueden contradecirse. Más o menos para hablar claro, me recuerda a cuando los católicos discuten con otros cristianos citando frases de la biblia, para justificar algo.

En el aikido está pasando lo mismo. De hecho, muchas veces me sorprendo a mi mismo, en discusiones mentales, utilizando frases de Ueshiba para tener la razón en algún punto de la conversación conmigo mismo.

Os pongo un ejemplo:

Alguien dice: "El Maestro Ueshiba decía que, el aikido es la unión con los seres humanos y con el cosmos. Así pues el aikido no puede ser un arte marcial, porque eso significa destruir a tu oponente, cuando lo que se busca es la unión de Uke y Tori."

Entonces alguien contesta: "¿Acaso Ueshiba no decía que el aikido era unirse y separarse? ¿No afirmaba también que
Siempre que me muevo. Eso es Aikido?"

Si nos damos cuenta, lejos de entrar en el debate creado como ejemplo, Estamos asumiendo que Ueshiba tiene la verdad absoluta y que a nosotros no nos queda otra cosa que hacer, que utilizar sus palabras para hallar dicha verdad. ¿Si la verdad estaba en Ueshiba, porque no iba a estar en nosotros también?



Estamos cayendo entonces, en el mismo error que todas las religiones del mundo. Seguir a alguien. Me imagino entonces dentro de 100 años, la gente dejando de practicar aikido y siguiendo solo intelectualmente las palabras de Ueshiba y Tsuda. Luego saldrán otras ramas de esta religión. Ueshiba y Tamura. Ueshiba y Moriteru. Es decir... las enseñanzas de Ueshiba, vistas bajo el punto de vista de uno de sus alumnos. Personas citando frases sin ton ni son, sacadas de algún libro. Imagino también a la gente sacralizando dichos libros. Y entonces llegaría el momento, cuando todos nos hubiéramos olvidado de Ueshiba, cuando nacería Dios desde la misma mente. La imagen de Ueshiba se dilataría, distorsionaría y desvirtuaría hasta tal punto, de convertirlo en un Dios o un santo. De hecho ya se está haciendo. Cada vez aparecen nuevas leyendas de sus hazañas con su poderoso "Ki", son como los milagros de Jesucristo. Hace poco leí en una revista lo siguiente: Los budistas tienen las carcajadas del Dalai Lama, los católicos tiene la Bondad de Jesús y nosotros, los aikidocas tenemos la sonrisa de Ueshiba y también tenía carcajadas. ¿nos damos cuenta? Esto ya ha comenzado.

Así pues dentro de un siglo o incluso menos, el propio fanatismo hacia el aikido y hacia Ueshiba será tan grande que no concebirán que Ueshiba hubiera sido un simple hombre normal y corriente. Hablaran primero de "elegido", después de "semi-Dios" y después ya, hablaremos de el como "la encarnación de Dios en la tierra" y entonces Ueshiba, dejará de ser humano.

¿Por qué es posible que no ocurra esto? Muy sencillo, en la época en la que vivimos, la gente no es tan fácil de engañar. Existen vídeos de Ueshiba, donde se le ve como es una persona normal. Dudo en que llegue el día en que esos vídeos se clasifiquen de prohibidos y satánicos (o como llamamos en aikido, "Jutsu"). Y sobre todo, la razón de porque el aikido nunca podrá convertirse en una gran religión como el catolicismo, es la siguiente: Nos han vuelto a engañar. Nuestro Dios ahora es el dinero. No podemos concebir que sea otro ente el que nos gobierne, nos ame o nos castigue. 



Pero ese es otro tema. Con este ejemplo, me doy cuenta entonces de lo que pudo ser Jesús en su momento. Un hombre normal y corriente, Un hombre sabio, con don de gentes. Y sobre todo, un hombre libre. No nos equivoquemos. Cuando hablo de "un hombre normal", no me refiero a un hombre como tu vecino, o como tu hermana. Me refiero a una persona normal, sin traumas, sin imperfecciones que le impidan madurar y evolucionar. Una persona normal, pues, se convierte en alguien extraordinario.


Llegados a este punto y si me he sabido explicar, mi pregunta es. ¿Donde está Dios entonces? ¿Lo crea el hombre cuando una imagen se distorsiona de la realidad? ¿o es un concepto abstracto que determina algo que solo entendemos cuando evadimos toda realidad?

Cuando un fanático se vuelve loco de furor por cristo y por su magnificencia, no hay nadie real a quien se refiera. Se está refiriendo entonces a "aquello que perdura a lo irreal", es decir. Uno mismo.



Lo explico mejor: Cuando estamos tan absortos en una entropía que nos obliga a seguir a alguien y toda realidad brilla por su ausencia en nuestras palabras vacías. Lo único que nos queda es una sensación de "fe" esa sensación viene de uno mismo. Y la "fe" la tienes hacia el dios que ha creado tu mente. Así pues tienes fe en tu fe y por lo tanto, estas teniendo fe en ti mismo. En el poder de tu mente por crear cosas tan grandes y ser capaz de creértelas. Lo ultimo que te queda coherente, es tu propio potencial. Es ahí donde ves a Dios. Porque es Dios, lo único que te queda cuando estas más perdido que un pulpo en un garaje. Pero no os confundáis. No está fuera, sino dentro y por lo tanto muchas practicas y teorías carecen del soporte necesario para seguir engañándonos, llegados a este punto.

Así pues cuando afirmamos que "Ueshiba es la encarnación de Dios en la tierra" o "Jesucristo es la encarnación de Dios en la tierra" Nos damos cuenta de que es cierto. Pero este es mi matiz. "Todos somos encarnaciones de Dios en la tierra" Pero solo nos damos cuenta, cuando lo vemos fuera de nosotros. Cuando pensamos en un santo que hace milagros, entonces Sí que afirmamos esta idea. Nos parece más fácil verlo en los demás, que en nosotros mismo. Entendemos entonces porque tantas personas siguen a un mismo Dios o a una misma persona. Están siguiendo lo que creen que no tienen dentro. Lo afirman, pero no se lo creen. Sus almas, necesitan seguir creyendo que los seres humanos, o al menos uno, es la manifestación de Dios. 



De modo que Dios nace de la mente y cuando salimos de ésta nos encontramos con el vació absoluto. Porque si salimos de nosotros mismo, no existe Dios. Entonces, cuando volvemos a nosotros mismo, comprendemos que Dios solo puede estar dentro de nosotros. Y comprendemos varias cosas. 


Para comprender mejor este concepto, acabaré citando una frase zen que lo describe perfectamente. espero que después de seguir mis pensamientos con esta lectura, comprendáis el mensaje de tan sencillas palabras.

"Antes de estudiar el zen, los ríos son ríos y las montañas, son montañas. Mientras practicas el zen, los ríos dejan de ser ríos y las montañas ya no son montañas. Después de practicar el zen, los ríos vuelven a ser ríos y las montañas, vuelven a ser montañas:"


Que paséis un buen día.

viernes, 30 de marzo de 2012

Grafología, Grafo-terapia y aikido.


Una vez hace años, mi madre me mostró una palabra que no conocía: Grafología. Para los que no sean tan incultos como yo, sabrán que la grafología es el estudio de los grafismos o garabatos que hacemos con la manos, ya sea dibujar, escribir o rubricar nuestra firma. Me llamó la atención que mediante la forma en que tu escribes una letra, el grafólogo es capaz de detectar conductas y patrones que sigue tu mente. Por ejemplo, si alguien escribe “tetera” y la forma de la “T” tiene forma de cruz, es posible que esta persona, tenga algún tipo de carga en su vida, o una forma de tomarse la vida en que asumes todo como una pesada cruz que has de llevar, o simplemente que está sufriendo ya sea mental o físicamente. Parece una tontería, pero cuando me mostró algunas de estas cosas, comencé a fijarme en como escribía la gente y te das cuenta de que realmente hay “algo” en cada letra, que nos “transmite” sensaciones. Es como si en cada escrito manual  que hacemos en una hoja de papel, dejasemos éste impreganado de nuestro “kimochi” personal.
La grafología es, en este sentido último, quien estudia técnicamente qué es lo que crea ese “kimochi” (Aunque ellos puedan negar este hecho) conforme a nuestra forma de realizar cada letra. La letra “G” por ejemplo, creo recordar que significaba la sexualidad del individuo. Fijaos a partir de ahora en el rabillo de la “g” y decidme a que se parece. Sí escribo de manera cursiva hacia la derecha, significa que soy una persona segura de mi misma. Pero por el contrario si realizo la cursiva hacia la izquierda, significaría que tengo miedo e inseguridades. Y así un largo etcétera, con todas las letras del abecedario, donde cada una de ellas, deja una evidencia de como actuamos o cual es nuestra forma de ser.
En el aikido también vemos este hecho. Si somos muy ansiosos o tendemos a la necesidad, agarramos en las técnicas. Si somos impacientes, enseguida queremos tirar a Uke aunque la técnica no haya salido bien. Si tendemos a poner excusas a todo, nuestros movimientos son demasiado cirulares. Exagerados y de grandes aspavientos. Como si nos fuesemos por las ramas. Cuando veo videos de Uehisba, veo que sus técnicas son directas. Uke se le acerca diciéndole con el cuerpo “¿Como se va hacia allá?” y Ueshiba le conduce “siga todo recto y luego gire a la izquierda” parece decir con sus movimientos. Después cuando uke sale proyectado, Ushiba mueve el brazo con el que lo ha proyectado trazando un circulo aunque ya se haya desprendido de su Uke “vaya usted con Dios” parece decir sin palabras y se vuelve para atender a otro Uke. En definitiva, estamos expresándonos constantemente en nuestros movimientos. Mostramos nuestra conducta y los patrones que seguimos a la hora de actuar o enfrentarnos a cada aspecto de la vida.

Pero lo que de verdad me llamó la atención, fue que en la grafología, existe también dentro de ésta, la Grafo-terapia. Aquí el grafólogo, una vez ha analizado cuales son los patrones y conductas que sigue el individuo, puede determinar que patrones son incorrectos y corregirlos mediante la escritura. ¡Podemos cambiar nuestra forma de pensar y actuar solo con cambiar nuestra manera de escribir! Una persona que escribe “tetera” y su “T” tiene forma de cruz,puede cambiar su manera de tomarse la vida, si empieza a cambiar su caligrafía. El grafólogo le dirá que trate de escribir “Tengo una tetera en Toledo” y que trate de hacer las “Tes” de una determinada manera, donde no esté implícita su conducta a sufrir. Si el paciente escribe las “Eres” en forma de pajarito, significa que es una persona vaga. Que no le gustan las ataduras. Si esa “ERE” del paciente cambiase poco a poco, su conducta “pasota o de pasotismo” cambiaría de la misma forma. Es lo que ocurre en aikido.
Cuando entramos nuevos, queremos tirar, coger, nos equivocamos al avanzar el pie porque tendemos a avanzar el derecho siempre, o el izquierdo cuando hay que mover el derecho, tensamos los hombros o todo el cuerpo hasta quedarnos paralizados. Pero cuando el profesor y las técnicas poco a poco nos van cambiando la forma de movernos y de realizar las mismas, nuestra mente también lo hace, liberándose así de las malas conductas que rigen nuestra vida. Purificamos nuestra mente a través de nuestro cuerpo. Por lo tanto también purificamos nuestra alma. Son esas pequeñas cosas que cambiamos, las que hacen que nos sintamos mejor con nosotros mismos, que entremos en armonía con ese gran desconocido que nos mira al espejo cada mañana. Cuando progresamos en este aspecto, las demás cosas como el Ki, la intuición, la sabiduria o la felicidad, aperecen por si solas pues únicamente son síntomas de que vamos por buen camino.
Al principio de nuestra práctica, en nuestros primeros años, es imposible que no nos demos cuenta de nuestros errores. Es imposible que el profesor o los compañeros más aventajados, no se den cuenta de mis errores y pueda corregirlos. Pero cada vez los cambios que debamos hacer serán más sutiles e imperceptibles y corremos el riesgo de quedarnos estancados en alguna parte del camino. Una etapa de nuestra práctica, donde no seamos capaces de reconocer nuestros fallos y corregirlos. Puede que no queramos darnos cuenta de dichos errores o que estemos cansados de corregirnos (Purificarnos). No caigamos en este error. Fingir una conducta no hace que cambiemos de conducta, solo nos evade de aquello que sabemos, debemos cambiar. No caigamos en el pozo y usemos palabras que no son nuestras como escudo para quedarnos ahí.
Ninguno somos maestros. Los maestros se pueden seguir por sus actos, no por sus palabras. Sus palabras eran verdades absolutas en sus almas, pero cuando llega a nuestros oídos, únicamente son otro punto de vista. Sus actos son lo importante. Los maestros jamás se consideraron como tales, pues se hubiesen estancado. Los maestros eran capaces de ver sus errores por sutiles que fuesen y seguir corrigiéndolos, seguir purificándose hasta el final de sus días sin descanso, sin límites. Únicamente con el camino recto por delante y siempre la certeza de que hay algo nuevo que mejorar. Sin distracciones, ni escusas. En sus actos estaba la certeza de que poco quedaba por purificar en esas personas. Eso es lo que hace que a nuestros ojos, sean y serán siempre, maestros. Pero que ellos sean maestros, no significa que nosotros tengamos ya alcanzada dicha virtud o que vayamos a alcanzarla. Eso solo depende de uno mismo. No debemos quedarnos en el dedo que señala a la luna.